sábado, 3 de noviembre de 2012

Bar La Buena Sidra



Enclavado en el Centro de la ciudad, La buena sidra acerca la comida típica asturiana a malagueños y visitantes. Y para ello comparte sus productos 100% asturianos como los quesos (cabrales, Gamonedo, la peral, etc.) la fabada, los pasteles de cabracho, centollo, etc., la longaniza de Avilés, los cachopos de ternera, los escalopines al Cabrales, todas nuestras carnes son ternera de Xata Roxa Asturiana, ternera autóctona de los valles asturianos con D.O. 

Además, es el único local autorizado por Xata Roxa Asturiana a la comercialización de esta carne en el sur de España.

Cuenta con espacio para comidas de empresas, reuniones familiares, cumpleaños, teniendo la posibilidad de realizarlo a la manera tradicional asturiana con una espichas (menús típicos asturianos concertados, sin límite de consumo de sidra de nuestro tonel gigante incluido en el precio) para una celebración realmente original.




Plaza Uncibay 7
Málaga capital
952 223 374

www.labuenasidra.es

El Copo, un arte de pesca tradicional y malagueño

Sacar el copo de madrugada en la playa, es una de las tradiciones malagueñas más recordadas. Esta estampa tiene lugar a la salida del sol, cuando una cuadrilla de hombres lanza la red a unos 40 ó 50 metros del rebalaje tirando después de ella hacia la playa con la “tralla” (cordel con un corcho anudado en su punta que los marengos arrastran con el hombro) prendida en la “beta” (maroma que sale de la red hacia la orilla); una vez que la red está cerca del rompeolas, los marengos rodean la parte final de ésta y, con gran destreza, van moviendo la red hasta sacarla totalmente de la mar.







viernes, 19 de octubre de 2012

El caso ovni acaecido en Malaga en 1989

Un globo lanzado desde Sicilia es avistado y filmado desde la península ibérica. Un caso que aun hoy suscita polémica.

El presente articulo pertenece al libro "Expedientes Insólitos" escrito por Vicente Juan Ballester Olmos y publicado por la editorial Temas de Hoy (Madrid) en 1995.



En octubre de 1989 recibí una circular del doctor Willem Heijster, psicólogo del Ministerio de Defensa holandés, comunicándome que el 10 de agosto había filmado un ovni durante su primer día de vacaciones en Estepona (Málaga). La carta decía que los expertos que habían visto el registro en vídeo que había hecho lo calificaban de sensacional. El objeto brillante, que se movía lentamente en dirección sudoeste, fue visto entre las nueve y las diez de la noche, cuando parece que se dividió en dos y dejó de verse. 

Adquirida la grabación, ésta muestra, sobre un cielo azul sin nubes, la imagen blanca claramente desenfocada -ora circular, ora elíptica- de un punto brillante e inmóvil. 

Fueron miles los andaluces que compartieron la visión del pasmado súbdito holandés. El ABC de Sevilla escribía esto el 11 de agosto: ''Una intensa luz blanca que apareció ayer a última hora de la tarde en el cielo de la ciudad atrajo la atención de numerosos sevillanos, ante la posibilidad de que se tratase de un ovni. Desde distintos puntos, a juzgar por las llamadas telefónicas recibidas en nuestra redacción, pudo observarse el citado objeto''. 

Por su parte, El Correo de Andalucía, haciendo también de notario del día a día social, reseñaba lo siguiedte en su edición de la misma fecha: Los teléfonos del Centro Meteorológico del Aeropuerto de San Pablo quedaron bloqueados por la multitud de llamadas de personas que querían saber cuál era el objeto que habían visto sobrevolando el cielu sevillano, con luces brillantes y forma circular. En diversas partes de la capital se arremolinó gran cantidad de gente expectante por el vuelo del objeto desconocido, que posteriormente se desmembró en las alturas, sin mayores consecuencias. Otros rotativos, como Diario de Cádiz, se refirieron a avistamientos -a esa misma hora- desde la provincia, así como desde Granada y Huelva. Obviamente, el objeto tenía que hallarse muy alto, para ser visto desde tantos sitios a la vez. 

El globo sonda -avanzaba el periódico de la "Tacita de plata"-, que se pudo observar en los cielos gaditanos entre las nueve y las diez de la noche, fue confundido con un objeto volante a causa de la luz que parecía desprender, lo que era debido a la gran altura en que se encontraba, 93.000 pies (alrededor de 30.000 metros), lo que hizo que los rayos del sol, ya oculto, lo iluminaran con gran potencia. El diario había dado en el clavo. Pero sobre la naturaleza de lo observado volveremos luego. 

Testigo de excepción fue el veterano ufólogo José Ruesga Montiel (uno de los más experimentados e íntegros estudiosos del país), quien se encontraba en la playa de Rota (Cádiz). 

En compañía de otras personas apreció en el cielo un cuerpo casi esférico de intenso color blanco, estático. Fue divisado entre las 21.15 y las 21.45 horas con prismáticos, así como a través del zoom de una cámara fotográfica. Al respecto escribe Ruesga: 

Pudimos ver con claridad que se trataba de un globo meteorológico. Clásica forma, apéndice con instrumentos, material transparente que reflejaba la luz solar... por último, se desprendió el instrumental provisto de paracaídas de tonalidad anaranjada, lo que dio a simple vista la sensación de que un solo objeto se había dividido en dos, con extrañas y caprichosas evoluciones entre ambos. La verdad es que el globo, libre de peso, se alejó perdiendo su forma original, mientras que el paracaídas daba la sensación de subir, precisamente por mantener durante breves segundos su posición.





Otro observador, que contempló el objeto desde su domicilio sevillano, dijo: Parecía un globo aerostático esférico, y en su parte inferior [había] algo como la canastilla; ésta, en un momento dado, se desprendió del cuerpo principal tornándose a su vez en rojo anaranjado y subdividiéndose en dos puntos del mismo color, que se separaron y empezaron a hacer una serie de piruetas idénticas en unos 15 o 20 segundos. Mientras tanto -continúa su relato-, lo que parecía el globo disminuía y cambiaba de color tornándose en un azul eléctrico intenso, pero a velocidad despampanante desapareció en dirección norte; los otros dos en dirección contraria. 2 El testigo, que fotografió estas escenas, realizó un cálculo de la altitud a la que estaba el objeto basándose en su avistamiento y en otro -coincidente en el tiempo- desde Chipiona (Cádiz), y la estimó en 30 kilómetros sobre el suelo. Curiosamente, a pesar de ser elemental que los vientos a tal altura no tienen relación con el movimiento del aire a nivel del suelo, el fotógrafo cuestionó la hipótesis del globo porque éste se trasladaba de sudeste a oeste, mientras que la brisa que en ese momento había en la zona en que yo me encontraba era de poniente, concluyendo -equivocadamente- que el objeto se movía en dirección contraria a la del viento. 

Como la prensa bien informada -o sea, responsableya había adelantado, se trató de un globo de investigación científica. La dirección del Centro Experimental El Arenosillo en Mazagón (Huelva), un organismo que pertenece al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas (INTA, equivalente en España a la NASA), me facilitó estos antecedentes: Le confirmo que el objeto visto el 10 de agosto de 1989 era el globo transmediterráneo Mini-Tir correspondiente a la campaña Odissea 89, llevada a cabo por el Centre National d'Etudes Spatiales, la Agenzia Spaziale Italiana y el INTA. La altura de crucero de los vuelos es variable, entre 35 y 40 kilómetros. En el caso del citado vuelo, teniendo en cuenta que durante el vuelo se realizaron secuencias de deslastrado, la altura fue de 121.000 pies [36.900 metros], me escribió Juan José Martín Francía, director del centro. 




En efecto, el tercer vuelo del Project Odissea, correspondiente a la campaña 1989, se inició con el lanzamiento del globo desde la base de Trápani, en Sicilia (Italia) a las 22.45 horas del 9 de agosto. El objetivo de la prueba era de carácter astrofísico e intervenían en la experiencia cuatro laboratorios italianos. La duración del vuelo fue en total de 22 horas y 51 minutos. La separación de la carga (operación que se realiza activando una pequeña explosión) tuvo lugar en las coordenadas 36,53 grados norte y 5,53 oeste, recuperándose, mediante un paracaídas, en la localidad gaditana de El Bosque, cerca de Jerez de la Frontera. El globo en cuestión tenía un volumen de 600.000 metros cúbicos. Aunque adquiere la forma de pera, si la asimilamos a una esfera deducimos que su diámetro era de unos loo metros. Una inmensa superficie reflectora a 40 kilómetros de altura con una masa total de 2.487 kilos. 

En cuanto al globo, éste cayó al oeste de Montellano (Sevilla), en el cortijo El Bollo.

Así es. Un globo transmediterráneo ocasionó el avistamiento del 10-VIII-89. Estas campañas se llevan a cabo, en general, entre el 15 de junio y el 15 de agosto de cada año.




Durante muchos años se han desarrollado con programas tripartitos hispano-ítalo-franceses organizados por los tres organismos fundadores: INTA (España), CNR (Italia) y CNES (Francia). En la actualidad se están haciendo entre España e Italia solamente.

Como señalé, los globos son lanzados desde el Centro de Lanzamiento de Trápani Milo, en Sicilia. Los equipos y experiencias científicas son integrados en barquillas que son transportadas por los globos, los cuales son arrastrados por los vientos, que, en el verano y en la estratosfera, siempre soplan del este, con lo cual los trasladan hacia el oeste. 

Los globos utilizados se inflan con gas helio, y su volumen depende de la carga útil que tienen que transportar, pero oscilan entre 300.000 y 1.000.000 de metros cúbicos; el peso de las cargas útiles oscila entre 700 y 2,200 kilos, dependiendo del tipo de material científico de que se trate. 

La localización del globo en el espacio se lleva a cabo permanentemente por tres estaciones, que están situadas en Trápani (latitud 38° 01' N y longitud 12° 38' E), Palma de Mallorca (39° 36' N - 02° 42' E) y El Arenosillo (Huelva) (37° 06' N - 06° 44' W). En la fase inicial el globo puede ser localizado por los radares italianos y en la fase final por los radares españoles. Con este fin la barquilla es equipada con un reflector pasivo y un transpondedor de Aviación Civil.

Durante todo el vuelo la localización del globo se hace por los sistemas de navegación Omega y GPS, que dan la latitud, longitud y altitud. La recuperación de la barquilla y todo el material científico se lleva a cabo en la zona sur de España y por personal de El Arenosillo. 

Las cargas útiles son equipadas con paracaídas para la recuperación. Para conocer el punto donde se desea hacer descender la barquilla con el material científico hay que conocer previamente el perfil de vientos que van a arrastrar a la barquilla en su descenso. Para ello, se suelta con anterioridad un globo que se sigue con los radares de El Arenosillo y que sube hasta los 38 o 39 kilómetros de altura. Como las posiciones del globo en el espacio se conocen permanentemente, se elige sobre una carta geográfica un punto alejado de zonas pobladas o cualquier otro tipo de obstáculo que deba ser protegido y sobre ese punto se hace descender la barquilla con la carga útil, actuando, para ello, mediante una orden de telecomando. De esta forma se conoce el lugar exacto para la recuperación. Además, la barquilla lleva una baliza de localización, que transmite en una frecuencia conocida, para la recuperación en el suelo del material científico. 

Finalizada esta lección -impartida por la dirección del centro experimental aeroespacial español-, en condiciones normales, observaciones de iguales características entre las fechas mencionadas ya no deberían sorprender a nadie. 

Desgraciadamente, me atrevo a predecir que habrá pseudoufólogos que seguirán tomando por ovnis estos periódicos experimentos científicos.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Victoria Lounge





Original, vanguardista y llena de buenas ideas. La terraza Victoria Lounge Tapas&Brasserie, situada en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC), vive aires renovados desde que el grupo Gorki se ha hecho cargo de ella, convirtiéndose en uno de los sitios más ‘cool’ de la ciudad para comer, cenar a la luz de las velas o tomar una copa en sus cómodos sofás al caer la noche. Su oferta culinaria, a precios muy razonables, reinventa la cocina tradicional malagueña con nuevas y sorprendentes propuestas.

Entusiasmo y juventud son las dos notas que definen al equipo que está al frente de este establecimiento con vistas al río Guadalmedina. En la cocina, el chef José Antonio Moyano, con una trayectoria que le ha llevado por el Café París, Montana y Limonar 40, acompañado por Marcos González, utiliza las mejores materias primas para que una simple tapa o una carne a la brasa resulte una pequeña obra de arte tanto en su presentación como en su sabor. 




 En su divertida carta de colores ‘Pantone’ encontramos el mini campero de salmón con queso fetta y mahonesa de eneldo, el hummus, los fideos tostados con ali oli de azafrán y albahaca, las croquetas de choco o el flamenquín de gorgonzola y jamón ibérico.
De segundo, las carnes rojas y de cerdo ibérico hechas en horno de carbón, con un ligero toque ahumado de sarmiento, salen deliciosas.

Además, se organizan jornadas gastronómicas temáticas para dar a conocer otras cocinas de mundo, como la japonesa, la argentina o la mexicana, y cuenta con servicio de catering para celebraciones y eventos.

Victoria Lounge es mucho más que un restaurante, ya que también sirve desayunos, brunch al más puro estilo ‘british’, meriendas o copas desde el atardecer hasta la madrugada, al ritmo de música chill out. La atención de su personal, con Salvador Maldonado al frente, es de lo más correcta y agradable.

Si eres amante del buen gin tonic no dejes de ir y probar las múltiples y riquísimas variedades que prepara el barman Pedro Olmo con las mejores ginebras y tónicas del mundo, hielos de diferentes sabores y exóticas especias, como enebro, cardamomo o canela.



 C/ Alemania, s/n (CAC Málaga)
Málaga Capital
952 60 88 67





El Acueducto de San Telmo

El Acueducto de San Telmo está considerado como la obra de ingeniería hidráulica más importante del siglo XVIII en España. Su autor fue el arquitecto José Martín de Aldehuela y su construcción se inició el 8 de Octubre de 1782, prolongándose hasta el 7 de Septiembre de 1784. El promotor del proyecto fue D. José de Molina Lario y Navarro, que se había hecho cargo de la diócesis malagueña el 10 de Abril de 1776.
En Abril de 1782, conocedor de la problemática de abastecimiento de agua en la ciudad y preocupado por los problemas que ello acarreaba, además de verse en disposición económica de acometer un proyecto que solucionase, o al menos paliase, sustancialmente el problema, Molina Lario empezó a realizar consultas a los canónigos Don Joaquín de Molina Sánchez y Don Ramón Vicente y Monzón sobre la posibilidad de llevar a cabo una obra que suministrase agua suficiente a la ciudad. El desarrollo de la parte técnica se lo encomendó a Martín de Aldehuela, encargándole la labor de reconocimiento de los terrenos para posteriormente elaborar el trazado.




La comunicación al cabildo de la ciudad la hizo Molina Lario el 22 de Agosto de 1782, explicando y justificando las razones por las que se realizaría la obra: la extensa población de Málaga, la salubridad pública y el auge comercial que estaban tomando su puerto y plaza hacían que fuese necesario traer a Málaga un gran caudal de agua. La captación se haría en las inmediaciones del "Molino del Inca", ya que desde este punto se podía traer fácilmente a la ciudad; además había cantidad suficiente, pues en la época de mayor sequía estival se encontró el caudal necesario y de una calidad superior a la existente en la villa.
Al igual que al ayuntamiento, el episcopado informó al rey Carlos III por mediación de D. José Moñino, conde de Floridablanca, que era en ese momento el Secretario de Estado.
El ayuntamiento malagueño dio conformidad a la ejecución del proyecto. Por otro lado, el monarca lo aprobaba mediante Real Orden de 21/9/1782. Molina Lario informó al consistorio de esta Real Orden y del nombramiento de los anteriormente citados Molina Sánchez y Vicente Monzón como principales responsables de la obra. Por su parte, el municipio nombró a Don Luís de Vivar y Don Pedro Rengel como colaboradores de estos.




El obispo concedió facultades a sus responsables para designar fuentes de utilidad pública para el abastecimiento, indemnización a los propietarios expropiados por el trazado, y para obtener del tesoro episcopal los fondos necesarios para la construcción del acueducto, sin verse sujetos a auditorias.
De esta manera describe Vicente y Monzón el comienzo de la construcción:
Entretanto que se practicaban las diligencias, se estaban preparando las herramientas y demás útiles necesarios, y se ajustaban Operarios, Barreneros, Rozadores y Cabadores. Dióse feliz principio a la obra en el día 8 de Octubre de 1782 con veinte y un hombres, y se fueron aumentando hasta ochenta, ciento y doscientos, a proporción que el Maestro Director D. José Martín iba designando terreno en que hacer los trabajos.


Así sucedió hasta el fallecimiento del obispo el día 4 de Junio de 1783. En esa fecha se suspenden las obras por orden del Juez Recolector de Espolios.










Fueron reanudadas el 24 de Junio del mismo año, gracias a la utilización del capital obtenido por el espolio* de los bienes del fallecido Molina Lario. Dicho espolio fue autorizado por su majestad el 9 de Junio de 1783 y comunicado por el colector general y vacantes del reino, don Pedro Joaquín de Murcia el día 13 de Junio de 1783.
La finalización oficial de las obras de la primera fase de la construcción se produjo el 7 de Septiembre de 1784, víspera del día de la Virgen de la Victoria. En ese día llegaron las aguas hasta el arca principal en la calle Refino, y corría por las zanjas practicadas para colocar las tuberías que llevarían el agua a sus distintos puntos de destino en la ciudad.
Vicente y Monzón indica que esto tuvo lugar en las siguientes fechas del año 1785, según se puede leer en su Relación de la Obra del Acueducto de Málaga del año 1786:
-A la fuente de la Plaza de la Merced en 6 de Agosto.
-A las del Palacio Obispal, a la de su Plaza, a la de la Santa Iglesia y a la de la Alcazaba, en 29 de Agosto.
-A la de la puerta de la Caba, en 3 de Septiembre.
-A las de la Plaza Mayor, Puerta del Mar, la explanada del Embarcadero y las de la aguada del Puerto, en 7 de Septiembre.







Aun quedaban por construir los molinos y parte de la cubierta del acueducto. La causa de este nuevo paro fue el agotamiento de los fondos, debido a que los espolios del fallecido Molina Lario ya no podían sufragar lo que restaba de la construcción. Se habían hecho 5.968 varas de cubierta, frente a las 10.000 necesarias. Nuevamente se produce la intervención de Vicente y Monzón, presentando al conde de Floridablanca, como interlocutor con el rey, dos medios para la financiación:
El primero era el Banco Nacional, al que se solicitaban 100.000 reales de anticipo para la finalización de las obras pendientes a cambio de hipotecar los productos de los molinos para el pago.

Consulado Marítimo y Terrestre
El segundo, pedir al Consulado Marítimo y Terrestre que aportase el capital necesario sin intereses, pero quedando éste en posesión de la administración del acueducto y todo lo que a él se refiriese, como molinos, aguas de riego y aguada del puerto. El fruto de esta administración se dedicaría al mantenimiento del acueducto, sus fuentes y molinos, así como la creación de una escuela naval (el futuro Colegio de San Telmo). Para esta opción se ofrecían 400 ducados** de distintos organismos de la ciudad, aduciendo que el Cuerpo del Consulado era la opción más autorizada para ello.




Esto fue remitido por el conde al monarca el día de Nochebuena de 1785, indicándole la necesidad del acabado de las obras para la ciudad.
Vicente y Monzón tasaba la construcción de cada uno de los molinos en 32.665 reales de vellón y 17 maravedíes, argumentando que la ciudad necesitaba entre 900 y 1.000 fanegas diarias de trigo, que hasta ese se molían en Torremolinos y Churriana, con un elevado coste de transporte al que había que añadir los problemas estacionales de crecidas del río Guadalhorce en invierno que impedían su paso. Con los molinos proyectados se podrían moler, según estimación del canónigo, unas 600 fanegas diarias, con el consiguiente ahorro. Como es natural, también adujo un interés militar, ya que el ejército ahorraría dinero y riesgos en sus abastecimientos, al evitar el paso por caminos dificultosos.
Ante estas dos opciones, se eligió la segunda, la del Consulado, siendo aprobada por el rey el 14 de Febrero de 1786. Por Real Orden de 29 de Abril de 1786 el monarca ordenaba la entrega de 40.000 ducados a los canónigos para acabar las obras.




Las primeras ordenanzas sobre el uso del acueducto fueron redactadas por Vicente Monzón y Molina Sánchez, como no podía ser de otra manera, e iban dirigidas al mantenimiento, gobierno y administración de las aguas de San Telmo.
El día 6 de Mayo de 1790 se hace entrega, por Real Orden, del acueducto al Consulado.
A partir de 1804 fue el Colegio de San Telmo el que se hizo cargo de la posesión y dirección del acueducto, dictando nuevas normas y condiciones. En un principio, todo parece indicar que el nombre de esta obra era "acueducto de Molina Lario", pero quizás fue esta última la causa del nombre por el que desde entonces se conoce.
El arrendamiento de los molinos se siguió a lo largo del siglo XIX, pero al final del mismo ya se imponía la modernización de este tipo de instalaciones, implantándose la máquina de vapor poco a poco. El primero en hacerlo fue el de Olletas en 1882.




En 1910 se mantenían en funcionamiento 8 molinos, 5 harineros, uno serrinero (fabricación de serrín de corcho) y dos para cortar mármoles. Algunos de ellos ya habían cambiado en esta fecha a la energía del vapor, como el citado de Olletas.
Su actual propietario es la Fundación Benéfica Caudal y Acueducto de San Telmo, formada por la Comandancia de Marina, la Confederación Hidrográfica del Sur, la Diputación Provincial de Málaga, el Ayuntamiento de Málaga, la Cámara de Comercio, el Obispado de Málaga, la Cámara Agraria y el IES Gaona. Está presidida por el obispo y el vicepresidente es el alcalde de la ciudad.
La financiación de la obra la resume claramente Pedro José Davó Díaz en su libro "El Acueducto de San Telmo" :
"En síntesis apreciamos tres puntos de financiación que hicieron posible el desarrollo de la obra:
la del obispo como promotor e iniciador; en segundo lugar la del espolio de su mitra y en tercero la del Consulado".

lunes, 10 de septiembre de 2012

We Love Malaga


Una empresa joven dedicada a hacer tours personalizados por la ciudad de Málaga y su provincia, además de la comunidad andaluza. Como ellos mismos dicen:

"Experimenta una nueva forma de descubrir Málaga y Andalucía con nosotros. Nuestros Tours por la historia y la vida local harán de su experiencia única. Disfrutar y descubrir vinos, historia y mucho más con los precios más competitivos del mercado"

En definitiva una empresa que te mostrará todo aquello que otros tours no te enseñan"





El Espeto de sardinal, algo muy malagueño



Unas cuantas sardinas frescas, una pizca de sal y el punto justo en el fuego; poco más. Para hacer un buen espeto no hace falta mucho. Eso sí, no es tan fácil como parece: hay ciertos trucos. Aunque ahora sea difícil divisar una playa de Málaga en la que no se preparen estos típicos manjares, lo cierto es que antes esto no era así. Desde luego, no es nada moderno. Se trata de la forma tradicional en la que la gente del mar asaba este pescado. La sardina constituía una alternativa nutritiva a la par que barata para las gentes humildes del lugar. En aquella Málaga de finales de siglo XIX, El Palo era un pueblo de pescadores que estaba en pleno desarrollo. La llegada del tranvía y del tren a la zona también trajo consigo a gran parte de los ciudadanos que acudían a su playa para pasar su jornada de descanso.

En 1882, Miguel Martínez Soler creó un merendero: la Gran Parada. Un lugar de paso, un chiringuito emblemático de la ciudad al que acudiría gran cantidad de malagueños. Entre ellos, algunas celebridades del momento como Anita Delgado (que se convertiría después en majaraní de Kapurthala). El establecimiento poseía un ambiente un tanto bohemio que atraía a gente del mundo del baile, del toreo y de la farándula. Este rincón también podía presumir de haber recibido, el 21 enero de 1885, la visita de su majestad el rey Alfonso XII, que venía de comprobar “in situ” los destrozos que un devastador terremoto había producido en la comarca de la Axarquía.


En estas fechas se cumple el 125 aniversario de la apertura del merendero La Gran Parada. Su propietario, Miguel Martínez Soler, fue el primer malagueño en asar el pescado ensartado en una caña. Un famoso personaje que sirvió de comer al mismísimo Alfonso XII describe así el momento: Cuando Miguel le ofreció uno de sus famosos espetos, el rey “atacó” el plato con cuchillo y tenedor. En aquel momento él se adelantó y dijo: Majestad, así no, con los deos». Rápidamente “Migué el de las sardinas” cosechó una gran popularidad. Su fama fue enorme en la ciudad, hasta llegó a aparecer en algunas publicaciones. Reconocido como el “padre” de los espeteros, Miguel inició toda una saga de “amoragaores” muy conocidos. Detrás de él vinieron José Segovia, “El pantalones”; Gregorio “El cojo”; Miguel “El funa”; Cayetano Vargas “El chote”; Miguelillo “El chirrín-chirrán”…Todos ellos extendieron pronto la moda de la sardina en el palo. Proliferaron nuevos chiringuitos en la zona: Cazorla, “El tragando”… la mayoría no sobrevivieron a la mitad de siglo. La Gran Parada tampoco. Sin embargo, la fama de “Migué” sigue viva. Y, como no, sus espetos. Curiosamente, su sobrino (Perico Martínez Román) también abrió su particular restaurante que, aún hoy, sigue abierto. ¿Quién no conoce “Casa Pedro”?

jueves, 6 de septiembre de 2012

Chiringuito Ayo


Playa Burriana s/n
Nerja 
952522289 

El chiringuito de Francisco Ortega, plató improvisado de la mítica serie Verano azul, es uno de los más populares de la costa axárquica.

La mítica serie de televisión 'Verano azul' catapultó su merendero a la fama hasta producir la simbiosis definitiva entre el personaje y el negocio bajo un único nombre: Ayo. Ocurrió a finales de la década de 1970, cuando Antonio Mercero buscaba localizaciones para el rodaje y encontró este singular chiringuito situado en Burriana. El director guipuzcoano quedó tan fascinado que no solo eligió el local para grabar algunas secuencias, sino que lo convirtió en el restaurante donde organizar las comidas y cenas del equipo y elevó a Ayo a personaje secundario en numerosos episodios.





El Acueducto de San Telmo

El Acueducto de San Telmo es una obra de ingeniería declarada Bien de Interés Cultural en calidad de sitio histórico. Está situada en el distrito Ciudad Jardín de Málaga, Andalucía (España). Está considerado como una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes del siglo XVIII en España. Permitía llevar agua del Guadalmedina hasta la ciudad a través de sus 10,8 km de longitud, con 33 puentes, 30 acueductos y varias arcas. Fue diseñado por el arquitecto Martín de Aldehuela, llevándose a cabo su construcción entre octubre de 1782 y septiembre de 1784.
El promotor del proyecto fue José de Molina Lario y Navarro, obispo de la diócesis de Málaga. Las razones por las que se realizó la obra fueron la extensa y creciente población de Málaga y el auge comercial que estaba tomando la ciudad. Carlos III, por mediación del conde de Floridablanca, aprobó el proyecto mediante Real Orden de 21/9/1782.
El acueducto de arroyo Quintana es el más largo del total, con 170 metros de longitud, 15 metros de altura y 13 vanos con arcos de medio punto, habiendo finalizado las obras de restauración en diciembre de 2009.1
El actual propietario del acueducto es la Fundación Benéfica Caudal y Acueducto de San Telmo, presidida por el obispo.




En la Málaga próspera y en expansión demográfica del último cuarto del siglo XVIII, acreció el problema histórico del abastecimiento de agua que se hizo acuciante tras un período de sequía. Para solventarlo, el entonces obispo de la ciudad, el ilustrado don José Molina Lario y Navarro, financió e impulsó la construcción de un acueducto que tomando agua del río Guadalmedina la acercó a la población en un recorrido de casi 11 kilómetros, a través de los cuales también aportaba el elemento para riego agrícola y fuerza motriz en los molinos. El patrón de los navegantes, San Telmo, presta uno de los nombres por el que se conoce la obra de ingeniería que nos ocupa, porque los beneficios económicos que el acueducto generaba se aplicaron al mantenimiento del Colegio de Náutica, otra interesante creación ilustrada del obispo Molina Lario.
Una Real Orden de Carlos III en 1782 autorizó la construcción y el 7 de septiembre de 1784 el agua llegaba en Málaga al arca principal situada en la calle Refino. El encargado del proyecto y dirección de la construcción fue el arquitecto José Martín de Aldehuela, que hizo una obra además de sentido práctico y de elevado interés técnico, cargada de intención estética, evidente tanto en la nobleza de las puras formas como en el empleo de distintos materiales constructivos y la aplicación, incluso, de revocos con color.




Características
El Acueducto de San Telmo mide 10,87 kilómetros. El trazado se puede dividir en dos partes, una rural, desde la captación de aguas hasta la finca de San José, todavía en uso, y otra urbana, desde dicha finca hasta el Arca principal en la calle Refino, tramo que se encuentra en desuso y en mal estado de conservación. Discurre con 33 alcantarillas, 2 túneles, numerosas alcubillas, respiraderos, descansos, fuentes y molinos asociados y 30 puentes. Entre ellos se encuentran varios de sus hitos más monumentales y de alto valor paisajístico, caso del puente que salva el arroyo Humaina, de setenta y cinco metros de longitud y quince de altura, o el que vuela sobre arroyo Quintana, el más largo de todos. Muestra distintas secciones a lo largo de su recorrido: Cuadrada de sesenta centímetros de lado, rectangular de cuarenta y dos centímetros de ancho por veintiocho centímetros de alto, y dos circulares, una de veintiocho centímetros de diámetro y otra de veinte centímetros.
[editar]Recorrido
El recorrido presenta un trazado irregular debido a lo dificultoso de la topografía del terreno, teniendo que salvar importantes alturas, como abruptas lomas de fuerte pendiente que encajonan la densa red de drenaje del río, con una parte de su trazado en superficie y otra bajo tierra. Plantea dos soluciones para la traída del agua, un canal cubierto para agua potable y una acequia descubierta para riego, además de numerosos puentes. Esta intrincada morfología queda magníficamente reflejada en el Plano del Nuevo Aqueducto de la Ciudad de Málaga, de la edición de 1786.
El acueducto tiene su origen en un molino del siglo XVIII, denominado Molino del Inca, cuya toma de agua del río Guadalmedina se encuentra a ochocientos metros, mediante un azud de derivación. Este punto de partida, la Toma o Presa realizada con ladrillo, y el espaldón de aguas bajo el azud construido en mampostería con piedras de gran peso destinadas a contener la fuerza de las avenidas del agua, se encuentra bajo el viaducto número 4 de la Autovia A-45 PK 138,5. A continuación el acueducto cruza el arroyo Ahorcado, sigue por un sifón y cruza el arroyo Humaina. Después se encuentra la Mina del Álamo y, tras pasar los accesos a Málaga, atraviesa un lagar para llegar al Molino de San Telmo y cruzar arroyo Hondo. Llega a otras dos minas separadas por el Puente de Arroyo Quintana y una tercera tras cruzar el arroyo Melero. Luego llega al Puente Camero, cruza por el Puente Olletas y atraviesa la ciudad de Málaga hasta llegar al Arca principal en la calle Refino.




Elementos constructivos del tramo rural
De los elementos constructivos emergentes destacan:
El Puente de los Ciegos, realizado en fábrica de ladrillo y con dos ojos formados por dos arcos de medio punto y estribos.
El Puente de La Apartá, con un solo ojo de arco de medio punto, realizado en ladrillo y sustentado por estribos.
El Puente de Arroyo Humaina, de setenta y cinco metros de longitud y quince de altura, de cuatro ojos con un solo nivel de altura y un solo orden de arcos de medio punto, realizados en ladrillo que voltean sobre pilares y con contrafuertes de formas prismáticas. Los pilares, de planta cuadrada, llevan tajamares triangulares aguas arriba y semicirculares aguas abajo.
Los Puentes de La Majadilla, El Ahorcado y El Pastelero, que siguen un mismo esquema, construidos de fábrica de ladrillo, con un ojo de arco de medio punto auxiliado por dos estribos.
Las dos construcciones de los Molinos de San Telmo que, aunque se encuentran en desuso en la actualidad, presentan muy buen estado de conservación. Ambas son de proporciones cuadrangulares, con planta baja y alta. El primero presenta dos vanos de acceso de diferente tamaño, con pequeños ventanucos en planta baja y ventanas alargadas con pretil en la superior; en la parte trasera se dispone la estructura del molino, con dos arcos de medio punto realizados en fábrica de ladrillo que sirven para la evacuación del agua. El segundo repite el mismo esquema, diferenciándose por la mayor regularidad de los vanos de la planta baja.
El Puente de Arroyo Hondo, con cuarenta y cinco metros de longitud y quince de altura, con dos ojos formados por arcos de medio punto de 5,4 metros de diámetro, está realizado en fábrica de ladrillo. Los estribos y tajamares son prismas hexagonales.
Siguiendo el recorrido en dirección a la ciudad hay cuatro puentes más con las mismas características, un solo ojo de arco de medio punto y estribos.
Una vez pasada la autovía, el acueducto aflora en una salida de mina realizada con muretes de ladrillo. Con objeto de salvar cambios bruscos de la pendiente y disminuir la velocidad del caudal, se ubican en esta zona varias caídas de fuerte inclinación cerradas con muretes de mampostería.
En el Puente de las Barrancas, de un solo ojo y parcialmente destruido, es posible apreciar la decoración de grandes cuadraturas en estuco blanco con restos en el interior de amarillo ocre y fragmentos de ladrillos incisos pintados de rojo almagra.
El llamado Puente de los Cinco Ojos, del que quedan visibles dos.
El Puente de Arroyo Quintana, el más largo de todo el Acueducto, que tuvo trece ojos -de los que se conservan diez, aunque se le llame popularmente de los once ojos- el central de mayor luz.
El Puente de Arroyo Melero y el Puente del Aceitero.




Elementos constructivos del tramo urbano
Ya dentro de la ciudad encontramos construcciones muy significativas:
El Arca principal o Alcubilla mayor, emplazada en la confluencia de las calles Refino, Carrera de Capuchinos y Postigos. Se trata de una construcción poligonal cubierta por un tejadillo acampanado, con zócalo de sillería de jaspón y el resto de fábrica de ladrillo actualmente encalada; ostenta un escudo del obispo Molina Lario. En una hornacina, situada en su fachada principal, figura una representación en barro de la Divina Pastora de carácter popular, lo que le confiere significación de capilla callejera.
La Alcubilla de la plaza de la Merced, estructura cuadrangular cubierta por tejado de cerámica vidriada de perfil curvo, fue trasladada de su emplazamiento original junto al desaparecido Convento de la Paz.
Por último son de señalar las fuentes relacionadas con la traída de aguas del Acueducto de San Telmo: La Fuente Olletas, La fuente del Tempus Fugit, situada en la plaza que existe frente a la entrada del Cementerio de San Miguel. La fuente del Patrocinio, en la encrucijada de las calles Santa María Micaela y Luque con las alamedas del Patrocinio y Capuchinos. La fuente de Olletas y la fuente de la calle de Los Cristos que ostenta la fecha de 1790 y cuyo diseño se atribuye al arquitecto José Martín de Aldehuela.



martes, 4 de septiembre de 2012

Hotel Barcelo Malaga


Heroe de Sostoa 2
Estacion Vialia Maria Zambrano, 29002 


Hotel espectacular, ubicación inmejorable, con acceso directo desde la estación de tren, a unos minutos andando del centro de la ciudad, de la playa y del nuevo puerto. Original y divertido (hay que probar el tobogán). Con un servicio magnífico, muy muy atento y un desayuno de aplauso. 
Las habitaciones…bárbaras ¡¡¡¡, cómodas y amplias. Con Wi-Fi gratis.






El Hundimiento de la Fragata Gneisenau

El día 16 de Diciembre de 1900, a causa del fuerte temporal, la fragata de guerra alemena Gneisenau, intenta la aproximación al puerto de Málaga hacia las once y media de la mañana. El comandante de la fragata, Kretschmann, había renunciado a la invitación de las autoridades portuarias para el refugio del barco.



Al poco tiempo, el fuerte oleaje rompió las anclas y la fragata quedó a la deriva, y fue arrastrada contra las rocas de la Farola. En ese momento, la nave empieza a hundirse con sus 3.000 toneladas y sus 470 tripulantes en el interior. En ese momento la tripulación empieza la evacuación del barco, algunos botes se estrellan contra las piedras y otros son volcados por el gran oleaje del mar. Una gran cantidad de malagueños acuden al lugar del siniestro a prestar socorro. Los malagueños se lanzan al mar con distintas embarcaciones, algunas de estas son hundidas por las olas, desde las piedras otros lanzan cables para rescatar a los náufragos. Murieron cuarenta y una personas, incluyendo al comandante Krestschmann, de entre ellos doce malagueños dejaron allí su vida por prestar su ayuda. Los heridos fueron ingresados en el Hospital Noble, los supervivientes en el Ayuntamiento y la oficialidad fue acogida en el domiciliio del cónsul aleman, Adolfo Príes. Toda la ciudad de Málaga y los supervivientes del naufragio se unieron en un entierro emocionante.





“Muy hospitalaria”, para la ciudad de Málaga
El recuerdo de la ayuda que recibieron, las atenciones que les dispensaron y la simpatía y la cordialidad que les mostraron los malagueños hizo que se crearan fuertes lazos de amistad entre unos y otros. Tan profunda fue la hermandad que se originó que algunos de aquellos marineros volverían luego para quedarse definitivamente. La prensa nacional e internacional se hizo eco del desastre y describieron a Málaga y a los malagueños como paladines de la solidaridad, el socorrismo, la atención hacia los náufragos y, fundamentalmente, como generosos ciudadanos que pusieron su vida en peligro y otros la dieron por salvar la de unos semejantes. Sólo por este gesto, la reina María Cristina, en nombre de su hijo Alfonso XIII, concedió a la ciudad de Málaga el título de «Muy hospitalaria», que desde entonces campea en su escudo.





El puente de los alemanes, el agradecimiento de Alemanía
La noticia de la catástrofe acaecida en Málaga llegó también a Alemania. La colonia alemana de esta ciudad, que no podía olvidar cómo los hijos de Málaga rivalizaron en solicitud y heroísmo aquel infausto 16 de diciembre de 1900 para el salvamento de sus hermanos los náufragos, recogiendo el deseo de sus compatriotas de mostrar alguna forma de agradecimiento al pueblo malagueño por su solidaridad con la catástrofe de la fragata Gneisenau, abrió, 24 horas después de ocurrida la inundación, una suscripción popular, que encabezó el propio emperador Guillermo II con una respetable suma, y secundada por ministros, ayuntamientos, cámaras de comercio y otros centros oficiales y particulares de Alemania. Los fondos recaudados se destinaron a la construcción de un puente en el lugar donde antes estuvo el de Santo Domingo.El proyecto fue redactado por los alemanes y se encargó su ejecución a la Sociedad Constructora Martos y Compañía, la cual lo presentó al Ayuntamiento para su aprobación, que la mereció en su sesión del día 12 de agosto de 1908. También se acordó en dicha sesión expresar a la colonia alemana la gratitud más profunda del municipio.Un año más tarde, el 31 de agosto de 1909, se empezó a montar la estructura, cuyo trabajo quedó concluido trece meses después. Las pruebas de resistencia se realizaron el 11 de diciembre, resultando satisfactorias. Ese mismo mes, el cónsul alemán ofrecía la obra al pueblo de Málaga, a través de su Ayuntamiento. Desde entonces está la pasarela de hierro de Santo Domingo dando paso a los peatones sobre el río Guadalmedina, desde el Pasillo de Santa Isabel a la Iglesia de Santo Domingo.La gente la conoce como “Puente de Santo Domingo” o, más cariñosamente, como “Puente de los Alemanes”. En uno de los dos arcos que le sirven de riostra cuelga una lápida de piedra enmarcada en hierro que literalmente dice: «Alemania donó a Málaga este puente agradecida al heroico auxilio que la ciudad prestó a los náufragos de la fragata de guerra Gneisenau. MCM – MCMIX.»




Hacienda Los Conejitos



Ctra. de Álora a Carratraca, km. 5
Álora
Información y reservas: 952496942/ Atención al cliente 686685700
www.restauranteslosconejitos.com


La Hacienda Los Conejitos esta ubicada en plena naturaleza, especializados en todo tipo de eventos, dispone de diferentes alternativas de salones, carpas, zona de ceremonia civil, jardines para fotos, amplio aparcamiento, parques infantiles. 

Fusiona la cocina tradicional malagueña con toques innovadores. Recomendamos reservar. Eventos con detalle.







 
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