lunes, 27 de octubre de 2014

Silvia Grijalba: «Gerald Brenan nos dejó un gran ejemplo de convivencia»



Es periodista y novelista (‘Alivio rápido’, ‘Atrapada en el limbo’ y ‘Contigo aprendí’). También gestora y agitadora cultural. Su pasión por la música la ha reflejado en ciclos y ensayos como ‘Dios salve a la movida’ o ‘Palabra de rock’. Ahora inicia una nueva gira al frente de la Casa Gerald Brenan de Churriana. Le toca poner letra y música a un espacio en el que el Ayuntamiento de Málaga ha gastado 10 años y 2 millones de euros para rescatarlo y darle contenido. En ese camino, varios han sido los proyectos aparcados en la cuneta. Tras esa travesía árida, el Ayuntamiento la ha fichado para que diseñe y coordine las actividades de un centro cultural que cerrará el reencuentro de Málaga con el hispanista en la casa que él eligió para compartir su espíritu abierto y libre. Esa casa, en la que el escritor británico más tiempo vivió, su refugio, donde escribió sus mejores libros, donde vivió la Guerra Civil y en la que empezó a escribir sobre España, volverá a tener luz el miércoles.

–Está en puertas de abrir un centro cultural en tiempos de crisis y en un espacio con un historial de proyectos que se han quedado en papel mojado. ¿Duerme bien por las noches?

–Poco, porque hay mucho que hacer. Pero realmente es un reto, aunque hay una implicación importante del Área de Cultura del Ayuntamiento. De repente me han elegido a mí para un proyecto que tiene una proyección a muy largo plazo y con un concepto muy concreto. Me da la sensación de que antes no había un concepto claro para la casa y que ahora lo tienen. Creo que también ha coincidido con un momento de la ciudad que quiere tomarse muy en serio la descentralización, que es algo muy importante. La Casa de Brenan en Churriana es el mejor ejemplo de un centro cultural ambicioso que no tiene por qué estar en el centro.

–¿Y cuál es ese concepto claro?

–Unir lo cosmopolita con lo local, que es lo que hizo Brenan en su casa. En el fondo es recuperar el espíritu que tenía él. Era una persona extranjera con muchos contactos en su país y que de pronto podía invitar a su casa a Hemingway y a Dominguín, y de ahí salían cosas interesantes. El proyecto que planteé es combinar esos dos mundos. El hecho de que la casa esté en Churriana favorece ese intercambio de cultura local y foránea, porque está en la costa, cerca de Torremolinos, Fuengirola y Benalmádena, cerca de una población cosmopolita de Málaga. Y también está muy cerca del centro de la capital.

–Un presupuesto de 40.000 euros no parece demasiado generoso para programar actividades.

–Creo que el aspecto del presupuesto no se entendió bien. Esos 40.000 euros eran para poner en marcha la casa, que estaba rehabilitada, pero necesitaba dotación de materiales como la señalítica y otros materiales. Una partida para darle un concepto de centro cultural. Para las actividades que tendrá la casa el presupuesto todavía no está cerrado.

–También se habló de colaboraciones y aportaciones privadas.

–Estamos hablando con el Brithis Council para cerrar acuerdos con ellos en 2015. También con la Fundación Alcántara o con la Universidad de Málaga para hacer actividades y seminarios. Por ejemplo, uno de los seminarios que están programados para 2015 es el de corresponsales de prensa.

–Frente a proyectos tan rápidos y tan bien dotados presupuestariamente como el Centro Pompidou o el Museo Ruso, ¿no se siente un poco como un segundo plato?

–Esos dos ejemplos que ha puesto necesitan presupuestos importantes. La Casa Brenan es un centro cultural y yo vengo de un mundo literario y de la música, en el que siempre he manejado este tipo de formatos. Estoy acostumbrada a hacer bastantes cosas con no demasiado dinero. Creo que son conceptos de la cultura importantes y complementarios.

Inauguración

–Tom Burns Marañón, Ian Gibson, Luis Alberto de Cuenca, Carlos Pranger, Alfredo Amestoy, Carmen Caro o Fernando Sánchez Dragó ya se han comprometido con la casa y estarán en la inauguración.

–Será una inauguración bastante académica. Pero luego vendrán recitales poéticos, música, microteatro y seminarios. También producciones propias, como la que preparamos con Perla Batalla, que era la corista de Leonard Cohen, nominada para los Grammy, para que musique poemas de Brenann en colaboración con un músico malagueño. El estreno será en la casa, pero luego irá a otros puntos de España.

–Hablaba antes de la unión de lo cosmopolita y lo local como característica de Brenan. También lo fue la curiosidad.

–Hemos hecho los pasaportes de la Casa Brenan para hacer un club de amigos que apoye el proyecto. Esa iniciativa tiene mucho que ver con la curiosidad. Ahí están desde Bunbury, que es un roquero, hasta un intelectual con un cierto aire inquieto, que es Dragó, o un intelectual más académico como Gibson. O un poeta al que también le gusta el cómic, que es Luis Alberto de Cuenca. El tipo de personajes y artistas que van a pasar por la casa es gente muy curiosa. Gente con poco prejuicios. Lo mismo les puede interesar el rock, que un filósofo muy profundo. Es la mezcla que había en la casa, desde Hemigway, hasta Bertrand Russell o Laurence Olivier. Gente muy variada, pero que si mezclas unos con otros pueden salir cosas muy interesantes. Será un centro de reunión para gente curiosa.

–Parece que está ganando aliados para la causa.

–Brenan es una llave mágica que abre muchas conexiones. Muchísima gente de España y de fuera se ha puesto en contacto cuando ha tenido noticias del proyecto. Hay mucha gente que está deseando venir.

–Tanta proximidad con el autor británico, ¿le ha descubierto algo?

–La parte que más me ha sorprendido, en la que coincidía con Carlos Pranger, que es el albacea del legado de Brenan e hijo de Lynda Nicholson, secretaria del hispanista, y que me está ayudando mucho, es la vinculación que tuvo con algo más moderno, con los ‘beatnik’. Estuvo en Tanger. Paul Bowles le visitó. Esa parte del Gerald joven, relacionado con el mundo hippie, cuando siempre le hemos visto desde una mirada más académica, me parece muy divertida.

–Queda entonces espacio para descubrimientos y relecturas.

–Claro. Leyendo otra vez ‘El laberinto español’ en el momento que estamos viviendo te das cuenta de lo actual que es. Cataluña, la diversidad de caracteres que hay en España... Es un libro que parece escrito hoy. Me fascina la lucidez que tenía. Repasando su obra te das cuenta de que era una persona muy lúcida y que entendió muy bien España.

–¿Y con qué se queda del Brenan humano?

–Con esa curiosidad de la que hablábamos y con la capacidad que tenía para unir lo diverso. Él amaba España porque es un país con culturas muy distintas, que él admiraba y apreciaba muy bien. Vivimos unos momentos en los que parece que la diversidad nos tiene que separar, cuando lo que nos tiene es que unir. Es lo que él decía, que estaba bien que pudiésemos convivir unos con otros siendo tan distintos. Brenan nos dejó un gran ejemplo de convivencia. Y también me quedo con su falta de prejuicios culturales. Lo mismo disfrutaba con un cantaor flamenco que a lo mejor no sabía leer, que con Rusell, uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo. No todos los intelectuales tienen esa capacidad.

–Él decía que la vejez nos arrebata lo que hemos heredado y nos da lo que hemos merecido. Lo que él merecía, ¿no llega demasiado tarde?

–Bueno, me gustaría mucho que la casa sirviera para ese reconocimiento. Y me emociona poder colaborar con mi granito de arena para que su memoria siga vigente. Y que se pueda conocer bien al personaje, que a veces nos quedamos en lo superficial.

–‘Gerald Brenan. Escritor inglés. Amigo de España’, nos dice su lápida en el Cementerio Inglés. ¿Lo será a partir de ahora de Málaga?

–Siempre lo ha sido. En Churriana está la casa y su nombre lo tienen una plaza y un colegio. Los vecinos han vivido muchas cosas con él y le siguen recordando. Siempre ha estado ahí.

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